Cuarenta años después del histórico mayo del 68 que no sólo conmovió París sino que se extendió como un reguero de pólvora por numerosas ciudades y campus universitarios del mundo, los medios de comunicación multiplican entrevistas a los antiguos líderes, pensadores, participantes y simples testigos de aquellos hechos que cambiaron las sociedades occidentales. En muchas de estas entrevistas, se nombra al feminismo. Así, por ejemplo, cuando le preguntan a Daniel Cohn-Bendit, si el 68 hizo posible el triunfo del feminismo contra el machismo generalizado, el personaje más famoso de la célebre revuelta, hoy eurodiputado, señala que las mujeres se enfrentaron al machismo de los hombres de izquierda porque el eje fundamental que articuló aquellos acontecimientos fue la reivindicación de la autonomía en la vida de cada uno. Es verdad, pero no es menos cierto que el feminismo, con su larga historia precedente y su enorme proyección transformadora merece más atención en estas fechas de análisis de la ya mítica revuelta. Echo de menos un mayo del 68 contado por las activistas y líderes del feminismo de la época, máxime cuando desde mediados de los sesenta se producía la llamada Segunda Ola, o sea, el resurgir del feminismo contemporáneo. ¿No nos interesa conocer sus vivencias y sus reflexiones actuales? Paso las páginas de periódicos y suplementos literarios, incluido Le Monde y sólo encuentro señores que narran y exponen sus interpretaciones de los acontecimientos, muchas de ellas muy pertinentes. Pero la ausencia de la voz de aquellas mujeres que se plantearon la emancipación de la que todas somos herederas me parece una prueba más de que todavía hay mucho que cambiar para que nuestras experiencias e intereses también cuenten en la Historia.
12.5.08
1.5.08
Las mujeres de verdad tienen curvas
Hace ya un tiempo os había hablado de una película de una directora colombiana, Patricia Cardoso, que me había sorprendido agradablemente: Las mujeres de verdad tienen curvas. Mañana viernes 2 de mayo, he visto que se regala con el periódico Público. No pretendo hacer publicidad pero, si no la habéis visto, es una ocasión de hacerlo. Pasaréis un buen rato con una obra que, con buen humor y optimismo, critica el sexismo y el sesgo de raza y etnia en la cultura hegemónica. Y si os dedicáis a la enseñanza ¡es ideal para el análisis y la discusión!
En Aula de cine tenéis recursos didácticos para trabajar en clase este film
20.4.08
Las mujeres en el Día de la Tierra
A veces puede parecer que instaurar un día de celebración no es más que un gesto simbólico que elude los verdaderos problemas. Sin embargo, no siempre es así. En ocasiones, puede convertirse en un auténtico motor de reflexión y acción. Pensemos, por ejemplo, en el Día de la Mujer Trabajadora que podría haberse quedado en un homenaje puntual al “segundo sexo” y, sin embargo, por el contrario, ha facilitado año tras año la concienciación sobre la necesidad de superar las discriminaciones tradicionales que afectan al colectivo femenino.
Hace ya 38 años, el 22 de abril de 1970, millones de estadounidenses manifestaron su preocupación por la degradación de la Tierra. Gracias a sus movilizaciones, el gobierno tomó las primeras medidas de protección ambiental. En 1990, esa fecha de abril se convirtió en día mundial, gracias a la iniciativa de numerosísimas ONGs de ciento cuarenta países. En 2008, en torno al día 22, se movilizarán millones de personas en todo el mundo pidiendo medidas urgentes contra el cambio climático y la protección del medio ambiente. ¿Estas demandas deben interesarnos particularmente en tanto mujeres? Recordemos que diversos estudios muestran una mayor vulnerabilidad del cuerpo femenino frente a la contaminación debido a la inestabilidad hormonal y al mayor porcentaje de tejido adiposo en comparación con el cuerpo de los varones. Las sustancias tóxicas se fijan en la grasa y una persona que no se alimente con productos ecológicos puede llegar a consumir hasta cincuenta variedades de pesticida por día. Los compuestos de la industria petroquímica están en nuestro plato y en nuestros hogares. Productos agradables y aparentemente inofensivos como cosméticos, detergentes, jabones, perfumes, ambientadores, material informático, plásticos, pinturas, etc, actúan como disruptores endocrinos peligrosos que afectan en primer lugar (aunque no exclusivamente) la salud de mujeres y de niñas y niños, incluso en el período fetal (consultar al respecto el portal de Greenpeace) Como señala el Colectivo de Mujeres de Boston en la edición del año 2000 de su extraordinario manual de ginecología alternativa Nuestros cuerpos. Nuestras vidas, también nos vemos más afectadas por el síndrome de hipersensibilidad química múltiple que los médicos todavía siguen diagnosticando erradamente como simple alergia y que rutinariamente atribuyen a la presencia de algún animal doméstico. Una vez más la naturaleza es designada como culpable, no la industria y sus intereses económicos nefastos para la salud: la pobre “mascota” termina en la calle, en la perrera municipal o, con suerte, en una protectora atendida por mujeres sensibles, generosas, desbordadas y sin recursos.
He subrayado los problemas que nos afectan como consumidoras del Primer Mundo, pero hay más razones para que el Día de la Tierra no nos sea indiferente. Recordaré otras dos: por solidaridad con las mujeres pobres del Tercer Mundo, las más castigadas entre los pobres por el cambio climático y el desarrollo insostenible; y por el reconocimiento y revalorización de prácticas del cuidado históricamente femeninas que tienen que universalizarse, es decir, pasar a ser prácticas reconocidas como valiosas, que hagan suyas también los hombres y que se extiendan más allá del círculo familiar, hacia esa Naturaleza amenazada que es nuestro suelo vital, aunque vivamos en una gran urbe. ¡Basta ya de hogares relucientes repletos de sustancias tóxicas y un paisaje de bolsas de plásticos usadas y basurales en tierra de nadie! De nosotr@s depende que el Día de la Tierra sea un rito anual más, intrascendente, o una ocasión para reflexionar y actuar expresando nuestras demandas a quienes tienen responsabilidades y deciden, de una manera u otra, el futuro del mundo natural y humano.
Prolonguemos el Día de la Tierra incorporando la conciencia ecológica en nuestro proyecto de vida.
14.1.08
En el centenario del nacimiento de la filósofa Simone de Beauvoir
En el feminismo existencialista de Simone de Beauvoir, el ser humano no es una esencia fija, sino "existencia", es decir "proyecto", "trascendencia", "autonomía", "libertad". Por lo tanto, escamotear a un individuo las posibilidades de proyectar su vida según lo entienda por el hecho de pertenecer al "segundo sexo", al sexo femenino, es dominación, es injusticia.
Esta idea fundamental de El Segundo Sexo es hoy asumida por millones de personas que no han leído esta obra ni han oído hablar de ella. Sus principios han sido incorporados a las políticas de igualdad europeas y han dado lugar a los estudios feministas, de las mujeres y de género de centros universitarios de vanguardia.
En 1949, esta pensadora francesa era una voz solitaria porque el movimiento sufragista había desaparecido tras conseguir su principal reivindicación: el voto femenino. En los años sesenta y setenta, aparece la segunda ola del feminismo con líderes como Betty Friedan o Kate Millett, que reconocieron ser "hijas de Beauvoir". El Segundo Sexo les había iniciado en un particular análisis crítico del mundo que las rodeaba. A partir de esta obra, desarrollaron un pensamiento propio y una praxis específica orientada hacia la participación en el ámbito público (trabajo asalariado, economía, derecho, ciencia, arte...). La famosa frase de Beauvoir "No se nace mujer, se llega a serlo" constituyó un punto de referencia esencial para pensar el "Eterno Femenino" con criterios constructivistas.
Hubiera deseado expresar mi agradecimiento a quien fundamentó filosóficamente nuestra libertad, la de todas nosotras, enviándole una carta, como lo hicieron tantas mujeres de todo el mundo hasta su muerte en 1986. Sirvan estas líneas de compensación por ese mensaje que no le envié.
Para leer este texto sobre el pensamiento de Simone de Beauvoir en su versión completa:
http://www.mujeresenred.net/article.php3?id_article=1274
