Continuando con la entrada anterior de este blog, una noticia: las elecciones europeas han dado una auténtica sorpresa en el país galo. La coalición EUROPE ECOLOGIE, encabezada por DANIEL COHN-BENDIT, EVA JOLY y JOSÉ BOVÉ, ha alcanzado el segundo lugar en París (27,5 % detrás del UMP de Sarkozy que consiguió el 29,59%), en la región Ile-de-France y en el sudeste; y el tercer lugar en el resto de Francia. Han sido los mejores resultados electorales de la historia del ecologismo. Un éxito que ni las predicciones más osadas habían soñado. Como el ave Fénix, como en mayo del 68, la población francesa vuelve a sorprender a Europa y al mundo apoyando propuestas de vanguardia. Algunos han atribuido los resultados record de los Verdes al estreno _el viernes en la televisión y también en proyección al aire libre ante miles de espectadores junto a la torre Eiffel_ de la película de Yann Arthus-Bertrand Home. Ocho millones trescientas mil personas la habrían visto ese día.
Esta película puede verse en castellano gratuitamente hasta el 14 de junio en Youtube. Podéis disfrutar de ella haciendo click aquí
Obra de Berthe Morisot, pintora impresionista
Dos lîneas desde Paris, con un teclado que no tiene todos los acentos castellanos. Aquî, buscando lo "eterno" y lo nuevo.
Lo eterno: a pesar de la invasiôn de las cadenas multinacionales de comida ràpida y de café (en contaminantes vasos de cartôn o plàstico), empresas homogeneizantes que acaban poco a poco con la diversidad cultural del mundo, Paris conserva su maravillosa arquitectura, sus quesos y croissants y, sobre todo, sus deslumbrantes colecciones de arte. El museo de Orsay merece ser visitado una y otra vez, aunque no fuera mâs que para meditar sobre la construcciôn de las figuras de lo femenino y lo masculino en la pintura del siglo XIX . Côté libros: La Declaraciôn de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana de Olympe de Gouges ha sido reeditada en formato de bolsillo.
Lo nuevo: la preocupaciôn ecolôgica que se puede constatar en las novedades editoriales de las principales librerîas y en el constante aumento de la oferta de alimentos provenientes de la agricultura ecolôgica. Este es un indicador claro y seguro; pero también es llamativa la eclosiôn de la jardinerîa ecolôgica, practicada no sôlo por particulares sino por el mismo Ayuntamiento de Parîs que ha abandonado hace ya cierto tiempo el uso de desherbantes y otros agrotôxicos en una apuesta decidida por la salud de paseantes y aves de los parques y jardines de la capital. Dada la vulnerabilidad del cuerpo femenino a estos productos, es una buena noticia para las mujeres (y para todos). Hoy, bajando por el boulevard Saint Michel, cientos de patinadores de todas las edades habîan suplantado a los coches mostrando que el trâfico puede ser menos agobiante. Claro que no era màs que una excepciôn... para imaginar un ciudad que aùn no es.
Un saludo desde Parîs; ciudad eterna siempre renovada.
Un nuevo Día de la Tierra nos recuerda que la sostenibilidad continúa siendo una asignatura pendiente. El cambio climático, la destrucción implacable del mundo natural por los grandes intereses económicos, el incremento de la pobreza en los países del llamado “Sur” debido a un desarrollo depredador, la presión demográfica, la diseminación de sustancias tóxicas, la amenaza de los transgénicos, la desertificación y la disminución de la biodiversidad demuestran que nos hallamos ante la necesidad URGENTE de un cambio de rumbo.
Es un buen día para pensar en el reto de la ecojusticia para con los pueblos y con los animales que son privados de las condiciones más elementales para continuar viviendo mientras una parte de la humanidad derrocha y contamina sin conseguir siquiera con ello ser feliz, porque ningún producto superfluo podrá colmar de manera duradera el infinito vacío interior de los individuos insaciables que produce la sociedad de consumo.
En este blog feminista hoy corresponde expresar el reconocimiento a todas las mujeres célebres o anónimas, tan a menudo ignoradas y olvidadas, que han trabajado y trabajan para defender de una u otra forma a la Naturaleza y a sus criaturas: productoras y líderes agroecológicas, luchadoras por la soberanía alimentaria, ecologistas, educadoras del pensamiento y la sensibilidad.
A todas ellas y, claro está, también a todos ellos, a todas las personas de buena voluntad que quieren que su huella en la Tierra sea leve y compartida con los otros habitantes humanos y no humanos,
un saludo de esperanza.
En estos días, periódicos, televisión, innumerables actos y novedades editoriales nos recuerdan con gran pertinencia la gran figura de Charles Darwin, el padre de la teoría de la evolución que iluminó nuestra comprensión del origen de la humanidad al mostrarla como un eslabón del conjunto de los seres vivos. Este reconocimiento al maestro es, además de justo, muy necesario, tras los intentos recientes, en diversos países, de cuestionar la enseñanza de su teoría. Este cuestionamiento se ha realizado desde los presupuestos de la doctrina del diseño inteligente basada en una lectura fundamentalista de la Biblia.
Puesto que soy fiel a la idea de que una de las asignaturas pendientes de la igualdad es el reconocimiento de las mujeres en todos los ámbitos y que en el terreno intelectual el déficit en este reconocimiento es aún muy fuerte, me parece interesante recordar a una olvidada discípula del naturalista inglés.
Cuatro años después de que Darwin publicara El origen del hombre y la selección en relación al sexo (1871), Antoinette Brown Blackwell escribe The Sexes Throughout Nature, obra en la que asume la teoría de Darwin pero señala la necesidad de aplicar la hipótesis de la selección natural también a las mujeres. Afirmaba que si la evolución se produce por la competencia e interacción entre individuos, entonces su estudio no debía reducirse a los machos de la especie, dando por supuesto que el papel de las hembras era totalmente pasivo y ajeno a las dinámicas de transformación natural. A. Brown Blackwell disculpa al maestro, argumentando que la enormidad de la tarea emprendida le habría impedido atender a este aspecto. La aportación que esta autora hizo a la teoría de la evolución al señalar lo que llamaríamos hoy sesgo de género, fue recogida y desarrollada por la sociobióloga Sarah Blaffer Hrdy a finales del siglo XX. Blackwell y Blaffer mostraron que el feminismo era compatible con las ciencias naturales, en tantas ocasiones utilizadas, como lo hiciera Herbert Spencer, para justificar jerarquías de sexo y raza. Aprovechemos, pues, el bicentenario del padre de la teoría de la evolución para recordar también a la madre del feminismo darwiniano.