7.9.26

¿Cómo hablamos de los (demás) animales?




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Hay libros que nos enseñan a mirar la realidad de otra manera. Es el caso de Una lengua sin maltrato de Florent Marcellesi y de Especismo y lenguaje, libro colectivo coordinado por Catia Faria y Núria Almirón. Ambas obras parten de una idea tan sencilla como reveladora: las palabras que utilizamos para hablar de los animales no humanos no son inocentes. Moldean nuestra forma de pensar y contribuyen, muchas veces sin que seamos conscientes, a justificar relaciones de dominación y explotación.

Una lengua sin maltrato
(ed. Icaria, 2026) es un ensayo lúcido, perspicaz y de lectura amena. El autor nos recuerda que el lenguaje contribuye a construir nuestra visión del mundo y de los seres vivos que lo habitan, lo cual tiene importantes consecuencias éticas. La tesis central del libro es que el castellano, como otras lenguas, está impregnado de expresiones que desprecian o instrumentalizan a los animales y que ese imaginario lingüístico alimenta una visión antropocéntrica de la naturaleza. Con un vasto conocimiento de los estudios sobre la cuestión, Marcellesi se inscribe en la línea que sostiene que el mismo mecanismo que convierte a los animales en insultos o metáforas degradantes ha servido históricamente para deshumanizar a las mujeres, las minorías étnicas, los inmigrantes o los colectivos vulnerables. De este modo, el autor señala que la reflexión sobre el poder del lenguaje conecta la ética animal con la crítica feminista, el antirracismo y la ecología política.

Con abundancia de ejemplos cotidianos, revela hasta qué punto es corriente el maltrato lingüístico hacia los animales (no humanos). Expresiones como «ser un cerdo», «matar dos pájaros de un tiro», «dar la estocada», «que nos pille el toro» o la utilización de sus nombres para insultar a los seres humanos (mono, «víbora», «foca», «ballena»…) aparecen analizadas como síntomas de una cultura que normaliza la violencia simbólica. Marcellesi también llama la atención sobre el lenguaje de la industria alimentaria que sustituye al animal por el producto («carne», «ganado», «piezas») y contribuye a invisibilizar a los seres sintientes que hay detrás de esos términos. Incluso incorpora un quiz para que podamos evaluar el grado de conciencia que tenemos sobre el origen taurino de ciertas expresiones, dando un carácter interactivo a la lectura.

No todo se reduce a la denuncia. Una lengua sin maltrato ofrece alternativas. Propone recuperar palabras más respetuosas y resignificar las existentes, desarrollando una sensibilidad lingüística acorde con una sociedad que aspira a ser más justa con todos los seres vivos. Si bien encuentro muy acertadas en general sus consideraciones, difiero de la opinión del autor en cuanto a la propuesta de resignificación (excesivamente optimista) que expresa con respecto a los insultos sexistas. No obstante, este libro no pretende imponer un nuevo vocabulario, sino abrir una conversación sobre cómo las palabras moldean nuestras emociones y nuestro obrar con respecto a los animales no humanos, lo cual es muy necesario. En apenas ciento cincuenta páginas, Florent Marcellesi logra combinar el rigor intelectual, con el compromiso ético y una gran capacidad divulgativa. El resultado es una obra que amplía el debate sobre el lenguaje inclusivo hacia una dimensión ecológica y animalista, recordándonos que cambiar nuestra manera de hablar puede ser también un instrumento para mirar y cuidar el mundo.

Una lengua sin maltrato viene a sumarse a la temática abierta en castellano hace un par de años por la obra pionera de Catia Faria y Nuria Almirón titulada Especismo y lenguaje (Plaza y Valdés, 2024).

Este libro se caracteriza por su enfoque interdisciplinar gracias a la participación de especialistas de distintas disciplinas. Especismo y lenguaje demuestra con rigor y claridad que las palabras no se limitan a reflejar el especismo arraigado en nuestras sociedades. También contribuyen activamente a reproducirlo y legitimarlo. Aun sin compartir todas y cada una de las posiciones expuestas en los diferentes capítulos de distinta autoría (en particular las relacionadas con el feminismo), me atrevo a decir que se trata de una obra de referencia para quienes se interesan por la filosofía moral, la lingüística, la comunicación, los estudios animales y la ética contemporánea. A lo largo de cuatro grandes bloques temáticos, examina la conexión entre el especismo y otros sistemas de dominación, analiza el lenguaje empleado en la explotación animal, estudia el modo en que hablamos de los animales silvestres y explora las manifestaciones del lenguaje especista en la cultura. El resultado de esta obra coral es una reflexión amplia que pone de manifiesto que el lenguaje no es neutral, transmite valores, jerarquías y formas de entender el mundo. Especismo y lenguaje destaca especialmente por su capacidad para revelar mecanismos lingüísticos que suelen pasar inadvertidos. Expresiones como «humanos y animales» que sitúan implícitamente a los seres humanos fuera del reino animal, cuando no están acompañadas de alguna observación que lleve a una conciencia crítica, o denominaciones como «animales de granja» o «animales de laboratorio» que definen a los individuos por el uso que hacemos de ellos, o el empleo de eufemismos que invisibilizan la violencia de la industria alimentaria son analizados con precisión para mostrar cómo el lenguaje normaliza determinadas relaciones de poder. El libro examina el vocabulario de ámbitos como la caza, la gestión medioambiental o la producción láctea, desvelando las estrategias discursivas que presentan la explotación animal como algo natural, inevitable o incluso beneficioso.

Tanto Una lengua sin maltrato como Especismo y lenguaje son obras que nos invitan a desarrollar una conciencia lingüística más reflexiva y ética. Sus autoras y autores sostienen que revisar nuestras palabras nos permite cuestionar estructuras culturales profundamente arraigadas y avanzar hacia una sociedad menos antropocéntrica y discriminatoria. En ambas, el análisis del lenguaje aparece como una oportunidad para transformar nuestra manera de pensar y de actuar. Una asignatura pendiente para que este mundo deje de ser, como bien lo definió Schopenhauer, un infierno para los (demás) animales.





 

19.6.26

Un aspecto poco conocido de Mary Wollstonecraft: sus relatos para niñas y niños




Hoy podemos conocer un aspecto diferente de la gran Mary Wollstonecraft que publicó en 1790 Vindicación de los derechos de la mujer, obra que es todo un clásico del feminismo. Tenemos, por primera vez en castellano un libro de relatos que, como su título completo indica en la cubierta, está destinado a cultivar un carácter ético en la infancia. Y como promesa es totalmente fiel a su contenido. Recordemos que Wollstonecraft fue institutriz y maestra. La obra, publicada anónimamente en 1788, consiste en historias que una dama narra a dos niñas inconscientes y maleducadas que han quedado bajo su tutela después de la muerte de la madre. Estos son algunos de los títulos de sus capítulos: El trato a los animales. Los burritos, La mentira, el honor. La verdad, La virtud es el alma de la belleza,  La historia de la maestra rural, Orgullo sincero y orgullo falso, Los placeres de la benevolencia, El cultivo de la imaginación, La ropa. La personalidad, Historia de Jack y su perro Pompeyo...  y muchos más. Con cada historia, la autora busca corregir conductas egoístas e inapropiadas y generar hábitos éticos.



La cuidada edición en castellano (ed. La Moderna, 2025) es una verdadera joya de tapa dura, un deleite para los ojos y el tacto y conserva los seis grabados que el conocido artista británico William Blake hizo para la segunda publicación de la obra, en 1791.

¡Qué raro se hace, en una época como la nuestra, leer algo escrito con tanta fe en la educación, tan delicada sensibilidad, amor a la verdad y a la benevolencia ! ¡Y qué placer disfrutar de la autenticidad de su autora!


 

 

Referencia bibliográfica: Mary Wollstonecraft, Historias originales de la vida real con conversaciones calculadas para aprender a gestionar las emociones y formar la mente en la verdad y la bondad. Con seis grabados de William Blake. Traducción de Isabel Montesinos Peña. Versión de David Matías. Ilustraciones de María Polán. Editorial la Moderna, Galisteo (Cáceres), 2025.





 

 


31.5.26

Adiós a un pensador excepcional y comprometido

Muere a los 104 años el filósofo francés Edgar MorinEdgar Morin, filósofo y sociólogo francés peculiar, ha fallecido a los 104 años el día 29 de este mes de mayo. Cordial, dialogante y profundamente apasionado por las ideas, su curiosidad intelectual y vital le permitió formarse en múltiples disciplinas en un intento de comprender la realidad de la manera más completa posible.

 Recuerdo su conferencia, hace años, en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Valladolid: ¡hubo quien consideró que había sido superficial porque se entendía todo lo que decía muy claramente! Su mensaje era transparente no porque fuera banal sino porque tenía algo que comunicar con urgencia a este mundo en crisis: la necesidad de un giro epistemológico para el cual había elaborado los principios de lo que llamó  “pensamiento complejo” que, superando el método analítico, fuera capaz de estudiar la realidad en su tejido relacional. Morin abogó por “enseñar la condición humana”[1]reuniendo los conocimientos dispersos de la filosofía, la literatura y las ciencias sociales y naturales para mostrar la unidad y la diversidad de lo humano.  Su principio  de auto-eco-socio-re-organización sistémica señala que el ser humano desarrolla su propia autonomía de forma recursiva justamente a través de sus dependencias sociales y ecológicas[2]. Con sencillez, seriedad y pasión, contribuyó a la fundamentación filosófica de la idea de que la humanidad forma parte de una trama compleja de relaciones ecológicas y culturales. ¡Que la Tierra, que tanto amó, le sea leve!



[1] Morin, Edgar (1999). Les sept savoirs nécessaire à l’éducation du futur, Préface du Directeur general de UNESCO Federico Mayor Zaragoza, Seuil, UNESCO, Biblioteca digital, Disponible también en castellano.

[2]  “Aucune autonomie n’est possible sans de multiples dépendances. Notre autonomie en tant qu’individu ne dépend pas seulement de l’énergie que nous captons biologiquement de l’écosystème, mais aussi de l’information culturelle. Les dépendances qui nous permettent de construire notre organisation autonome sont multiples.”, Morin, Edgar, Motta, Raúl, Ciurana, Emilio (2003). Éduquer pour l’ère planétaire : la pensée complexe comme Méthode d’apprentissage dans l’erreur et l’incertitude humaines, París: Balland, p.45.

 Lecciones de un siglo de vida - Edgar Morin | PlanetadeLibrosINTRODUCCIÓN AL PENSAMIENTO COMPLEJO. MORIN, EDGAR. Libro en papel.  9788425453021 Librería online San Pablo