22.7.21

Violencia contra las mujeres y violencia contra los animales

 


 
Alice Morgan Wright

 

 

 En ciertos debates actuales sobre la necesidad de que  la asistencia a mujeres maltratadas tenga en cuenta la acogida de sus animales de compañía, me han sorprendido algunos comentarios en los que se menosprecia y ridiculiza el vínculo afectivo que tienen con ellos. Las personas que así se expresan deberían conocer mejor la historia del feminismo y sus análisis.



 


Ya en el siglo XIX, numerosas sufragistas denunciaron que  mujeres y animales eran víctimas de violencia patriarcal en el hogar sin que los poderes públicos hicieran nada para impedir la actuación del maltratador. Además de liderar la lucha por el voto y otros derechos para las mujeres, crearon las primeras sociedades de defensa de los animales. La lista de teóricas que desde las filas del sufragismo defendieron a los animales es larga y me he referido a alguna de sus figuras en otras ocasiones. Me limitaré aquí a recordar, a modo de ejemplo, a Alice Morgan Wright, sufragista y defensora de los animales; y a  Herland,  la novela utópica de Charlotte Perkins Gilman que nos presenta una sociedad de mujeres en la que la violencia y la dominación sobre humanos y animales ha desaparecido.

 

Más tarde, en el último tercio del siglo XX, a partir del feminismo radical,  Carol Adams y otras pensadoras y activistas fundaron Feminist For Animal Liberation, un grupo pionero del ecofeminismo en el que analizaron el maltrato en la pareja y la violencia hacia hijos-as y animales de compañía como forma de control y castigo hacia la mujer. Incluso organizaron redes feministas de apoyo a las víctimas para que sus animales de compañía tuvieran acogida también.    

Más de un siglo de historia del feminismo que desvela los vínculos entre el androcentrismo (el punto de vista masculino patriarcal sobre la realidad) y el antropocentrismo extremo, ese prejuicio de especie que sólo otorga valor al ser humano. Como filosofía y praxis emergente contra la dominación androantropocéntrica, el ecofeminismo recoge la herencia de estas precursoras valientes. Porque el feminismo es razón y pasión para otro mundo posible.

 

FAR (Feminist for Animal Rights) creada en California en 1981
   

 

           


1 comentario:

Unknown dijo...

Desconocer el lazo que existe entre animales humanos y no humanos es incoherente con la existencia misma. El debate no puede volver sobre cosas que ya creíamos superadas, no podemos permitir que se desconozcan los esfuerzos de protección contra la violencia machista a todxs lxs que son víctimas.